segunda-feira, 11 de março de 2013

Doña Bárbara


   
Mujer: su dimensión entrecortada
por los cambios de la vida
  


La historicidad de las civilizaciones es hecha con las luchas transformadoras de los hombres y, principalmente, por el levante de inclusión del valor femenino en todos los movimientos y ratos socio-culturales.

Poco a poco las mujeres cambian los pensares masculinos deshaciendo barreras hasta entonces no superadas. Sus límites son la búsqueda social, política y histórica.

La conquista de la mujer está implícita no sólo en las relaciones familiares, pero también en todos los niveles profesionales y académicos. La mujer comprende la alteridad que está en su contorno y la internaliza para desmitificar la dominación  del hombre en la sociedad patriarcal.

El personaje principal de “Doña Bárbara” se divide en tres ratos: Barbarita, Bárbara y Doña Bárbara. En una primeridad semiótica del papel onomástico del personaje, observamos que existe en él  la barbarie que en Barbarita está latente: “(...) De allá vino la trágica guaricha. Fruto engendrado por la violencia del blanco aventurero en la sombría sensualidad de la india, su origen se perdía en el dramático misterio de las tierras vírgenes” (p. 22).  Nos parece que desde de su nascimiento estaba fadada a un destino doloroso que aumentaría a cada día.

El amor en su vida también parece no durar mucho. Ella va a conocer un chico que se enamora por ella:



 “Una tarde, ya al zapar de Ciudad Bolívar, se acercó a la embarcación un joven, cara de hambre y ropas de mendigo, a quien ya Barbarita había visto, varias veces, parado al borde del malecón, contemplándola, con ojos que se le salían de sus órbitas, mientras ella, cocinera de la piragua, preparaba la comida delos piratas. Dijo llamarse Asdrúbal, a secas, y propúsole al capitán (...) (p. 22).”



Asdrúbal es la persona que le desea verdaramente, pero su destino sería cruel y Barbarita había que enfrentar la situación sola. Asdrúbal descubre que ella sería vendida por once onzas a un turco y por ello acaba sendo muerto. El capitán há oído la charla entre los dos y há decidido por un plan de asesinato:



“Al ir a ponerse de pie, Barbarita trató de detenerlo dirigiéndole una mirada de súplica; pero él le hizo una rápida guiñada de oos y levantándose decidido, abandonó el campamento en pos de el Sapo. Era éste el segundo de a bordo, mano derecha del capitán para cuantas fuesen comisiones siniestras, y Asdrúbal lo sabía, pero irremisiblemente perdido estaba, desde luego, si demostraba miedo y se resistía a cumplir la orden recibida. Al menos llevaba un riffle y contra un hombre solamente, mientras que allí eran cinco contra él. Barbarita lo seguió con las miradas y durante un buen rato sus ojos permanecieron fijos en el boquete del monte por donde desaparareció” (p. 24).



Como se puede notar, Barbarita estaba fadada al sufrimiento y a todas mazelas humanas. Ya con quinze anos, mestiza y desolada.

En un según momento semiótico, observamos el cambio de personalidad que el nombre “Bárbara” produce en el personaje. Bárbarita significaba una igenuidad y una pasión característica de la juventud. Mientras Bárbara ya va conociendo el mundo al su entorno, lleno de mentiras, explotaciones, venganzas,  o sea, un mundo de barbarie, desgracias y dolores. El personaje va se modificando y modelando su personalidad según los hechos y acontecimientos juntamente con sus valores morales que se petrifican durante su existencia:



“Ya, sólo rencores podía abrigar su pecho y nada la complacía tanto como el espectáculo del varón debatiéndose entre las garras de las fuerzas destructora. Maleficios del Camaguey-Minare – siniestra divinidad de la selva orinoqueña –, el diabólico poder que reside en las pupilas de los dañaros y las terribles virtudes de las hierbas y raíces con que las indias confeccionan la Susana para inflamar la lujuria y aniquilar la voluntad de loa hombres renuentes a sus caricias apasiónanla de tal manera, que no vive sino para apoderarse de los secretos que se relacionen con el hechizamiento del varón.” (p. 26)  



La malignidad se inicia en su vida también a través de brujerías. Aprende a ser mala y temida por la población: “También la iniciaran en su tenebrosa sabiduría toda la caterva de brujos que cría la bárbara existencia de la indiada” (p. 26).

Bárbara, hermosa y seductora, produce en todos codicia, envidía y celo: “Por toda parte, su belleza había pertubado ya la paz de la comunidad. La codiciaban los mozos, la vigilaban las hembras celosas (...)” (p. 26). El cambio se hace en razón de todo un pasado de violencia, dolor y sufrimiento. Para quedarse fuerte era necesario actuar sin sentimientos, pero con la razón a través de los objetivos planeados. El notable su cambio:



“No obstante este género de vida y el haber traspuesto ya los cuarenta era todavía una mujer apetecible, pues si carencia en absoluto de delicadezas femeniles en cambio el imponente aspecto del marimacho le imprimía un sello original a su hermosura: algo de salvaje, bello y terrible a la vez” (p.31).



Ya, en un tercer movimiento semiótico, el acréscimo de la palabra “Doña” al nombre Bárbara indica su posición superior, poseedora y controladora de sus sentimientos y deseos condicionados a sus intereses socio-económicos. Todos están sobre su dominio directa o indirectamente:



 “Tenga mucho cuidado con doña Bárbara usted va para Altamira, que es como decir los corredores de ella. Ahora sí  puedo decirle que la conozco. Ésa es una mujer que ha fustaneado a muchos hombres y al que no trabuca con sus carantoñas, lo compone con un bebedizo o se lo amarra a las pretinas, y hace con él lo que se le antoje, porque también es faculta en brujerías. Y si es con el enemigo, no se le agua el ojo para mandar a quitarse de por delante a quien se le atraviese y para eso tiene el brujidor usted mismo lo ha dicho. Yo no sé qué viene buscando usted por estos lados;  pero no está de más que lo repita: váyase con tiento. Esa mujer tiene su cementerio.” (p. 11)




Hace todo lo posible con la finalidad de obtener sus ideales. Ella maneja todos los hombres como se fueran el ganado de su propriedad. Inescrupulosa, cruel y maléfica, accionaba a todos sus hombres para hacer lo que deseaba, incluso, la posibilitad de matar aquellos que se le interponían.



“Tal era la famosa doña Bárbara: lujuria y superstición,  codicia y crueldad, y allá en el fondo del alma sombría una pequeña cosa pura y dolorosa: el recuerdo de Asdrúbal, el amor frustrado que pudo hacerla buena. Pero aun esto mismo adquiría los terribles caracteres de un culto bárbaro que exigiera sacrificios humanos: el recuerdo de Asdrúbal la asaltaba siempre que se tropezaba en su camino con un hombre en quien valiera la pena hacer presa.” (p. 31)    


         
Sin embargo, el sentimiento de amor vuelve a su coración y se queda flaca que es un error para una mujer tan fuerte y controladora. Apasionada por Santos Luzardo intenta conquistarle, pero a el le gusta su hija, Marisela. Hasta el momento que el la describe, Doña Bárbara no había percebido la belleza, ternura y pasión que tenía su hija. Celosa, intenta acabar con la vida de su hija, todavía no logró a hacerlo y huye: “Doña Bárbara avanzó hasta el alcance de un tiro de revolver... De pura luz de la chispa  que brillaba en la mira, entre la tiniebla alevosa, ayudando al ojo turbo a buscar el corazón de Marisela...  – Es tuyo. Que te haga feliz” (p. 248).

Quizás, el sentimiento de amor ha hablado más alto, fuerte y la cruel mujer se recuerda de cuando era jóven, ingenua, soñadora y apasionada por Asdrúbal, la primera persona que le quise bien, se modifica y huye para no tener que encarar la nueva realidad, dejando que su hija tenga la felicidad que ella no tuve o no logró encontrarla. Podemos notar en:



“A veces, no era sabana el objeto de sus miradas, ni Altamira el de sus imaginaciones, sino aquel río y aquella piragua donde las palabras de Asbrúbal la hicieron sentir el primer estremecimiento de esta ansia de bien, que ahora quería adueñársele del corazón, hastiado de violencias” (p. 132)



Su sentimiento por Asdrúbal ha sido noble, pasajero, pero bueno, puro: “¡ Por fin el amor de Asdrúbal, pura sombra errante a través del alma tenebrosa, se reposaba en un sentimiento noble!” (p. 248)

Creemos que su decisión se basó, principalmente, en la descoberta de los sentimientos emotivos que vienen del hondo del alma, oferecendo una oportunidad mejor para su hija, Marisela, y la persona que estaba amando, Santos Luzardo, que con la “Luz” que trae en su nombre le há traído serenidad y pasión, o sea, el camino del amor verdadero. Pues, cuando amamos queremos lo mejor para las personas que están a nuestro entorno.


BIBLIOGRAFÍA



GALLEGOS, Romulo. Doña Bárbara. Buenos Aires: Espasa Calpe Argentina.


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