Doña Bárbara
Mujer: su dimensión entrecortada
por los cambios de la vida
La historicidad de las
civilizaciones es hecha con las luchas transformadoras de los hombres y,
principalmente, por el levante de inclusión del valor femenino en todos los
movimientos y ratos socio-culturales.
Poco a poco las mujeres cambian
los pensares masculinos deshaciendo barreras hasta entonces no superadas. Sus
límites son la búsqueda social, política y histórica.
La
conquista de la mujer está implícita no sólo en las relaciones familiares, pero
también en todos los niveles profesionales y académicos. La mujer comprende la
alteridad que está en su contorno y la internaliza para desmitificar la
dominación del hombre en la sociedad
patriarcal.
El personaje principal de “Doña
Bárbara” se divide en tres ratos: Barbarita, Bárbara y Doña Bárbara. En una
primeridad semiótica del papel onomástico del personaje, observamos que existe
en él la barbarie que en Barbarita está
latente: “(...) De allá vino la trágica guaricha. Fruto engendrado por la
violencia del blanco aventurero en la sombría sensualidad de la india, su
origen se perdía en el dramático misterio de las tierras vírgenes” (p.
22). Nos parece que desde de su
nascimiento estaba fadada a un destino doloroso que aumentaría a cada día.
El amor en su vida también parece no durar
mucho. Ella va a conocer un chico que se enamora por ella:
“Una tarde, ya al zapar de Ciudad Bolívar, se acercó a la embarcación
un joven, cara de hambre y ropas de mendigo, a quien ya Barbarita había visto,
varias veces, parado al borde del malecón, contemplándola, con ojos que se le
salían de sus órbitas, mientras ella, cocinera de la piragua, preparaba la
comida delos piratas. Dijo llamarse Asdrúbal, a secas, y propúsole al capitán
(...) (p. 22).”
Asdrúbal es la persona que le
desea verdaramente, pero su destino sería cruel y Barbarita había que enfrentar
la situación sola. Asdrúbal descubre que ella sería vendida por once onzas a un
turco y por ello acaba sendo muerto. El capitán há oído la charla entre los dos
y há decidido por un plan de asesinato:
“Al
ir a ponerse de pie, Barbarita trató de detenerlo dirigiéndole una mirada de
súplica; pero él le hizo una rápida guiñada de oos y levantándose decidido,
abandonó el campamento en pos de el Sapo. Era éste el segundo de a bordo, mano
derecha del capitán para cuantas fuesen comisiones siniestras, y Asdrúbal lo
sabía, pero irremisiblemente perdido estaba, desde luego, si demostraba miedo y
se resistía a cumplir la orden recibida. Al menos llevaba un riffle y contra un
hombre solamente, mientras que allí eran cinco contra él. Barbarita lo seguió
con las miradas y durante un buen rato sus ojos permanecieron fijos en el
boquete del monte por donde desaparareció” (p. 24).
Como se puede notar, Barbarita
estaba fadada al sufrimiento y a todas mazelas humanas. Ya con quinze anos,
mestiza y desolada.
En un según momento semiótico,
observamos el cambio de personalidad que el nombre “Bárbara” produce en el
personaje. Bárbarita significaba una igenuidad y una pasión característica de
la juventud. Mientras Bárbara ya va conociendo el mundo al su entorno, lleno de
mentiras, explotaciones, venganzas, o
sea, un mundo de barbarie, desgracias y dolores. El personaje va se modificando
y modelando su personalidad según los hechos y acontecimientos juntamente con
sus valores morales que se petrifican durante su existencia:
“Ya, sólo rencores podía abrigar
su pecho y nada la complacía tanto como el espectáculo del varón debatiéndose
entre las garras de las fuerzas destructora. Maleficios del Camaguey-Minare –
siniestra divinidad de la selva orinoqueña –, el diabólico poder que reside en
las pupilas de los dañaros y las terribles virtudes de las hierbas y raíces con
que las indias confeccionan la Susana para inflamar la lujuria y aniquilar la
voluntad de loa hombres renuentes a sus caricias apasiónanla de tal manera, que
no vive sino para apoderarse de los secretos que se relacionen con el
hechizamiento del varón.” (p. 26)
La malignidad se inicia en su
vida también a través de brujerías. Aprende a ser mala y temida por la
población: “También la iniciaran en su tenebrosa sabiduría toda la caterva de
brujos que cría la bárbara existencia de la indiada” (p. 26).
Bárbara, hermosa y seductora,
produce en todos codicia, envidía y celo: “Por toda parte, su belleza había
pertubado ya la paz de la comunidad. La codiciaban los mozos, la vigilaban las
hembras celosas (...)” (p. 26). El cambio se hace en razón de todo un pasado de
violencia, dolor y sufrimiento. Para quedarse fuerte era necesario actuar sin
sentimientos, pero con la razón a través de los objetivos planeados. El notable
su cambio:
“No
obstante este género de vida y el haber traspuesto ya los cuarenta era todavía
una mujer apetecible, pues si carencia en absoluto de delicadezas femeniles en
cambio el imponente aspecto del marimacho le imprimía un sello original a su
hermosura: algo de salvaje, bello y terrible a la vez” (p.31). “
Ya, en un tercer movimiento
semiótico, el acréscimo de la palabra “Doña” al nombre Bárbara indica su
posición superior, poseedora y controladora de sus sentimientos y deseos
condicionados a sus intereses socio-económicos. Todos están sobre su dominio
directa o indirectamente:
“Tenga mucho cuidado con doña Bárbara usted va
para Altamira, que es como decir los corredores de ella. Ahora sí puedo decirle que la conozco. Ésa es una
mujer que ha fustaneado a muchos hombres y al que no trabuca con sus
carantoñas, lo compone con un bebedizo o se lo amarra a las pretinas, y hace
con él lo que se le antoje, porque también es faculta en brujerías. Y si es con
el enemigo, no se le agua el ojo para mandar a quitarse de por delante a quien
se le atraviese y para eso tiene el brujidor usted mismo lo ha dicho. Yo no sé
qué viene buscando usted por estos lados;
pero no está de más que lo repita: váyase con tiento. Esa mujer tiene su
cementerio.” (p. 11)
Hace todo lo posible con la
finalidad de obtener sus ideales. Ella maneja todos los hombres como se fueran
el ganado de su propriedad. Inescrupulosa, cruel y maléfica, accionaba a todos
sus hombres para hacer lo que deseaba, incluso, la posibilitad de matar
aquellos que se le interponían.
“Tal era la famosa doña Bárbara:
lujuria y superstición, codicia y
crueldad, y allá en el fondo del alma sombría una pequeña cosa pura y dolorosa:
el recuerdo de Asdrúbal, el amor frustrado que pudo hacerla buena. Pero aun
esto mismo adquiría los terribles caracteres de un culto bárbaro que exigiera
sacrificios humanos: el recuerdo de Asdrúbal la asaltaba siempre que se
tropezaba en su camino con un hombre en quien valiera la pena hacer presa.” (p.
31)
Sin embargo, el sentimiento de
amor vuelve a su coración y se queda flaca que es un error para una mujer tan
fuerte y controladora. Apasionada por Santos Luzardo intenta conquistarle, pero
a el le gusta su hija, Marisela. Hasta el momento que el la describe, Doña
Bárbara no había percebido la belleza, ternura y pasión que tenía su hija.
Celosa, intenta acabar con la vida de su hija, todavía no logró a hacerlo y
huye: “Doña Bárbara avanzó hasta el alcance de un tiro de revolver... De pura
luz de la chispa que brillaba en la
mira, entre la tiniebla alevosa, ayudando al ojo turbo a buscar el corazón de
Marisela... – Es tuyo. Que te haga
feliz” (p. 248).
Quizás, el sentimiento de amor ha
hablado más alto, fuerte y la cruel mujer se recuerda de cuando era jóven,
ingenua, soñadora y apasionada por Asdrúbal, la primera persona que le quise
bien, se modifica y huye para no tener que encarar la nueva realidad, dejando
que su hija tenga la felicidad que ella no tuve o no logró encontrarla. Podemos
notar en:
“A veces, no era sabana el
objeto de sus miradas, ni Altamira el de sus imaginaciones, sino aquel río y
aquella piragua donde las palabras de Asbrúbal la hicieron sentir el primer
estremecimiento de esta ansia de bien, que ahora quería adueñársele del
corazón, hastiado de violencias” (p. 132)
Su sentimiento por Asdrúbal ha
sido noble, pasajero, pero bueno, puro: “¡ Por fin el amor de Asdrúbal, pura
sombra errante a través del alma tenebrosa, se reposaba en un sentimiento
noble!” (p. 248)
Creemos
que su decisión se basó, principalmente, en la descoberta de los sentimientos
emotivos que vienen del hondo del alma, oferecendo una oportunidad mejor para su
hija, Marisela, y la persona que estaba amando, Santos Luzardo, que con la
“Luz” que trae en su nombre le há traído serenidad y pasión, o sea, el camino
del amor verdadero. Pues, cuando amamos queremos lo mejor para las personas que
están a nuestro entorno.
BIBLIOGRAFÍA
GALLEGOS,
Romulo. Doña Bárbara. Buenos Aires: Espasa Calpe Argentina.
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